Prevención y tratamiento de las infecciones fúngicas durante la infancia.

Introducción

Durante la infancia, los niños son propensos a sufrir diversas enfermedades, entre ellas, las infecciones fúngicas. Estas infecciones son causadas por hongos que se encuentran en el ambiente y existen distintos tipos que pueden afectar desde la piel hasta los órganos internos. La prevención y el tratamiento de estas infecciones son fundamentales para evitar complicaciones de salud y molestias en los pequeños. En este artículo, te mostraremos algunas estrategias y remedios naturales para prevenir y tratar las infecciones fúngicas en la infancia.

¿Qué son las infecciones fúngicas?

Las infecciones fúngicas son enfermedades causadas por hongos que se encuentran en cualquier parte del ambiente, como la tierra, el agua y el aire. Estos hongos pueden ingresar al cuerpo de los niños a través de distintas áreas, como la piel, las vías respiratorias, la boca y el tracto urinario.

Existen diversas clases de infecciones fúngicas que se presentan con diferentes síntomas, por ejemplo:
– Dermatomicosis: son infecciones en la piel y las uñas, causando problemas como picazón, inflamación, descamación y mal olor.
– Candidiasis: son infecciones causadas por el hongo Candida albicans y pueden aparecer en la boca, la garganta, los genitales y el canal anal. En los niños, las candidiasis más comunes se presentan como pañalitis, causando llagas, enrojecimiento y ardor.
– Aspergilosis: estas infecciones pueden afectar los pulmones y las vías respiratorias y causar síntomas como tos seca, fiebre, dolor en el pecho y sudores nocturnos.

¿Qué factores aumentan el riesgo de infecciones fúngicas en los niños?

Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de infecciones fúngicas en los niños, algunos de ellos son:
– Edad: los bebés, los niños pequeños y los adolescentes son más propensos a sufrir infecciones fúngicas debido a que su sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo.
– Uso de antibióticos: los antibióticos pueden matar no solo las bacterias que causan enfermedades, si no también las bacterias benéficas en el cuerpo, lo que permite que los hongos proliferen más fácilmente.
– Inmunodeficiencias: los niños con enfermedades que afectan su sistema inmunológico, como el VIH, tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones fúngicas.
– Humedad: los hongos crecen en ambientes húmedos, por lo que los niños que sudan mucho, usan pañales y ropa ajustada, o viven en zonas donde la humedad es alta, son más propensos a tener infecciones fúngicas.
– Contacto con animales: los animales, especialmente los gatos, pueden transmitir hongos a los seres humanos.

Prevención de las infecciones fúngicas

Prevenir las infecciones fúngicas es fundamental para evitar problemas de salud y molestias en los niños. A continuación, algunas estrategias de prevención:

Mantén la piel de tu hijo limpia y seca

Los hongos crecen en ambientes húmedos, por lo que es importante mantener la piel de los niños seca. Asegúrate de bañarlos diariamente, secarlos bien después del baño y no dejarlos sudar excesivamente.

Elige la ropa adecuada

La ropa que elijas para tus hijos es importante, especialmente durante el verano o en lugares donde la humedad es alta. Opta por ropa de algodón, que es más fresca y permite la ventilación adecuada. Evite la ropa ajustada que pueda generar sudoración excesiva.

Promueve la higiene oral

La Candida albicans, un hongo común en el ambiente, puede causar infecciones orales en los niños. Promueve la higiene dental de tus hijos, asegurándonte que se cepillen los dientes diariamente, les proporciones una dieta equilibrada y limites el consumo de dulces.

Protege los pies de tus hijos

La dermatofitosis, una infección que afecta la piel en los pies, también conocida como pie de atleta, es muy común en los niños. Asegúrate de que tus hijos usen calzado adecuado y cómodo que les permita la ventilación adecuada y evite la humedad.

Evita el contacto con animales infectados

Los gatos y otros animales pueden transmitir hongos a los niños, especialmente si estos tienen el sistema inmunológico débil. Asegúrate de que los gatos de tu hogar tengan las vacunas necesarias y evita que los niños entren en contacto con animales infectados.

Tratamiento de las infecciones fúngicas

Existen diversos tratamientos farmacológicos para las infecciones fúngicas, pero también existen remedios naturales que se pueden utilizar. Sin embargo, siempre es importante consultar con un profesional de la salud antes de emplear cualquier tratamiento en los niños.

Medicamentos antifúngicos

Los medicamentos antifúngicos son los más comúnmente recetados para tratar las infecciones. La mayoría de ellos se encuentran en forma de cremas, ungüentos o comprimidos orales. Es importante que el pediatra recete el tratamiento adecuado para las infecciones fúngicas en los niños, ya que algunos medicamentos pueden interactuar con otros y causar efectos secundarios.

Remedios naturales

Existen algunos remedios naturales que pueden ayudar a prevenir y tratar las infecciones fúngicas en los niños, tales como:

  • Aceite de árbol de té: debido a sus propiedades antifúngicas, este aceite puede ser útil en la prevención y tratamiento de infecciones. Dilúyelo en aceite de coco o de oliva y aplícalo directamente en la zona afectada.
  • Ajo: el ajo contiene alicina, un compuesto natural con propiedades antifúngicas. Puedes hacer una pasta con ajo triturado y aplicarla directamente sobre la zona afectada.
  • Vinagre de manzana: el vinagre de manzana también es uno de los remedios naturales más populares para las infecciones fúngicas. Mezcla una parte de vinagre de manzana con tres de agua y úsalo como una solución de enjuague bucal para tratar las candidiasis orales.

En conclusión, las infecciones fúngicas son enfermedades comunes durante la infancia, pero pueden ser prevenidas empleando algunas estrategias como mantener la piel limpia y seca, promover la higiene oral y asegurarte de que tus hijos usen ropa adecuada. Además, existen varios tratamientos farmacológicos para las infecciones fúngicas y algunos remedios naturales pueden ser útiles. De cualquier manera, es importante que siempre consultes con un médico antes de emplear cualquier tratamiento en los niños.