Cómo lidiar con los arrebatos de tus hijos

Introducción

¿Alguna vez has lidiado con los arrebatos de tus hijos? ¿Te has sentido abrumado y sin saber qué hacer en esas situaciones? No estás solo. Como padres, todos hemos pasado por eso. Los niños son seres emocionales que aún no han aprendido a controlar sus sentimientos, y es natural que a veces cuando algo no les gusta, o no pueden tener lo que quieren, exploten en una rabieta. Pero no te preocupes, en este artículo te daremos algunos consejos para que puedas lidiar con los arrebatos de tus hijos.

¿Por qué tienen los niños arrebatos?

Para poder lidiar con los arrebatos de nuestros hijos, primero debemos entender porqué los tienen. Los niños, especialmente los más pequeños, aún no han desarrollado las habilidades necesarias para manejar sus emociones. Por lo tanto, cuando a un niño le ocurre algo que no le gusta o no puede tener algo que quiere, esa frustración se acumula dentro de ellos, y llega un momento en que simplemente explotan. Por supuesto, también hay otras causas que pueden provocar arrebatos, como cansancio, hambre, aburrimiento, entre otros.

Mantén la calma

Lo más importante es mantener la calma en estas situaciones. Cuando un niño tiene un arrebato, es muy fácil que nosotros también nos pongamos nerviosos y nos dejemos llevar por nuestras emociones. Pero si actuamos de esa manera, sólo empeoraremos la situación y será más difícil tranquilizar a nuestro hijo. La próxima vez que tu hijo tenga un arrebato, detente, respira profundamente y mantén la calma. Recuerda que tus acciones y tus palabras deben servir para tranquilizar a tu hijo.

Hazte preguntas

Antes de hacer algo, hazte preguntas. Trata de pensar en la causa del arrebato de tu hijo. Si la causa es algo que no puede ser cambiado, como estar en un lugar que no les agrada, etc., simplemente explícales la situación con calma y espera a que se tranquilicen. Si la causa es algo que puede ser cambiado, como darle una galleta a tu hijo durante tu visita al supermercado, podrías evaluar si es prudente hacerlo o no. A veces simplemente es aceptar el hecho de que no pueden tener todo lo que quieren. Es importante que siempre mantengas la sinceridad con ellos, ya que es la base de cualquier relación.

Hazle saber que lo entiendes

Una vez que entiendas por qué tu hijo tiene un arrebato, hazle saber que lo entiendes. Dile que entiendes que se sienta frustrado por no poder tener lo que quiere, o que esté cansado o aburrido. Hazle saber que estás ahí para ayudarle en cualquier situación.

Dosificar las explicaciones

Explica las cosas de manera simple. A veces es fácil hablar demasiado, especialmente cuando estamos tratando de calmar a nuestro hijo que tiene un arrebato. Sin embargo, si hablamos demasiado, sólo confundiremos a nuestro hijo y haremos que el arrebato dure más tiempo. Trata de explicar las cosas de manera simple y al nivel de comprensión de tu hijo.

Lugar tranquilo y seguro

A veces, es necesario llevar a nuestro hijo a un lugar tranquilo y seguro, donde pueda calmarse. no es necesario que el niño esté en un cuarto cerrado, puede ser un rincón tranquilo o incluso sentarse en tu regazo mientras lo sostienes y le susurras palabras tranquilizantes. Una vez que su hijo se sienta más tranquilo y se haya calmado, puede ser un buen momento para hablar sobre lo que ha pasado.

Establece límites

Establecer límites es importante, especialmente cuando un niño tiene un arrebato. A veces, es bueno establecer reglas claras con nuestros hijos para que sepan qué esperar en situaciones similares. Por ejemplo, si tu hijo tiene un arrebato en el supermercado porque quiere una galleta, establece que antes de ir al supermercado, deben tomar un bocadillo para evitar que este tipo de situaciones sucedan. La mayoría de los niños necesitan los límites que le proporciona la figura paterna o de una madre para sentirse seguros.

Conclusiones

Los arrebatos son sólo una parte normal del crecimiento de los niños, y aunque pueden ser estresantes y difíciles de manejar, no debemos sentirnos abrumados. Es importante que mantengamos la calma, nos hagamos preguntas y tratemos de entender por qué nuestro hijo tiene un arrebato. También es bueno establecer límites claros y proporcionar a nuestro hijo un entorno seguro y tranquilo donde pueda calmarse. Igualmente, darle un bocadillo antes de salir. Siguiendo estos simples consejos, podemos ayudar a nuestros hijos a manejar sus emociones de una manera más saludable.